miércoles, 18 de marzo de 2015

Semana 7


Ciclo vital: Climaterio y Senectud.


Características del climaterio     
                                         
Ciclo vital previo y posterior a la pérdida de las funciones genitales. Se desarrolla a partir de una baja significativa en la capacidad de producir estrógenos y del agotamiento de los ovarios.
•      El proceso se desencadena antes y después de la menopausia (fase caracterizada por el cese permanente de la menstruación).
•      El climaterio supone tanto un cambio biológico como social: por lo tanto, sus características dependerán de la condición psicológica de cada mujer.
•      Los síntomas de este periodo identificado como climaterio empiezan a advertirse en el ciclo conocido como pre-menopausia a causa de las alteraciones en las concentraciones estrogénicas.
•      El equivalente masculino al climaterio es la andropausia, aunque en los hombres es más complicado advertir los síntomas.
Esta denominación no del todo correcta, parece haber sido aceptada por el ámbito académico para definir una caída del nivel hormonal masculino que puede ser comparada con los trastornos hormonales que sufre la mujer y que todos conocemos como menopausia.


Características de la senectud

Senescencia es el normal deterioro. De este modo, la senectud se considera como un periodo de la vida humana que va desde los 68 o los 70 años en adelante, durante el cual se produce la definitiva disminución y decadencia de las fuerzas psicofísicas. Es caracterizado por pérdida progresiva de la capacidad de adaptación del individuo al ambiente expresado por la involución de órganos y sistemas hasta llegar a la muerte. Las personas que llegan a esta edad afrontan problemas físicos, psíquicos y sociales que derivan de cambios biológicos propios de la edad, y que a veces establecen de forma muy rígida, la capacidad para llevar a cabo un acto tan natural como, el de comer o dormir diariamente. Las enfermedades asociadas a la vejez (Alzheimer, artrosis, diabetes, cataratas, osteoporosis etc.) son las más comunes.
Por lo general las personas de la tercera edad a las que erróneamente la sociedad las margina tienen en conjunto características que los limita como seres humanos sin considerar que son un bagaje de experiencias.
Entre las pérdidas físicas están:

·         La pérdida o disminución en la movilidad.
·         La pérdida o disminución en el estado de salud.
·         La pérdida o disminución en la capacidad sexual.

Algunas de las características generales en esta etapa de la vida serian:

·         Calvicie
·         Canicie
·         Aparición de arrugas
·         Encorvamiento de la espalda
·         Ceguera
·         Sordera
·         Lento caminar
·         Pérdida de memoria
·         Sensibles a cualquier situación
·         Aumento de la frecuencia urinaria

Cambios anatómicos y fisiológicos (sexuales):

       Varones
-Reducción de la cantidad y viscosidad de esperma producido.
-Disminución del tamaño del pene y firmeza de los testículos.
-Menor producción de testosterona.

        Mujeres
-Reducción de la lubricación vaginal.
-Disminución del cérvix y útero.
-Pérdida del vello púbico
-Atrofia de las trompas de Falopio y ovarios.
-Menor secreción de hormonas (ovarios).

La rapidez con la que cambia la sociedad moderna la desorientación del anciano y la, forma de vida actual no contribuyen a mejorar su situación; el resultado es apatía, aislamiento, pérdida de interés, baja autoestima, resentimiento y estancamiento mental, que con frecuencia se explican atribuyéndolos a senilidad inevitable. Por otra parte la tarea de ellos es aceptar que todo el ciclo de la vida de toda persona tiene un fin, con cierta tranquilidad, con la convención de que si valió la pena vivir. Vaillant señala que el concepto de envejecimiento debe considerarse  desde tres dimensiones: declinación, cambio y desarrollo. La declinación se refiere a las pérdidas graduales, pero sostenidas que ocurren en nuestras  capacidades y funciones, sean éstas perceptivas, de memoria u otros. El envejecimiento también puede ser visto desde la perspectiva de los cambios que ocurren en la personalidad, en la imagen corporal, en los estilos de vinculación. Finalmente, así como los vinos mejoran con los años, hay también aspectos de la personalidad que pueden desarrollarse y madurar, como la paciencia, se incrementa la tolerancia a las paradojas y se aprecia mejor la relatividad de los hechos.


Aspectos biológicos

El envejecimiento conduce gradualmente a la claudicación de los sistemas de autorregulación y equilibrio energético del organismo y finalmente a su colapso. La atrofia cerebral es una de las transformaciones morfológicas más importantes que en la última fase de la vida experimenta la compleja estructura del organismo y que se manifiesta por cambios en las funciones mentales, la personalidad y la conducta. El cerebro sufre disminución considerable de su peso y el número de neuronas. Las arterias se endurecen con la edad, pero las alteraciones cerebrales primarias en la senectud son las alteraciones celulares bioquímicas: placas seniles, degeneración granulovacuolar, acumulación progresiva de pigmentos, etc. 



Dentro de los aspectos psicológicos que se involucran en la senectud son tres:
  • Cognitivos: Las funciones de la memoria, el razonamiento. Se convierte muy complicado recordar nombres, fechas importantes, actividades que se realizaron últimamente, recordar secuencias al revés. 4
  • Afectivos: Los sentimiento y las emociones conforman el aspecto afectivo. Existen estudios que revelan que las personas mayores se siente muy felices al igual que una persona joven. Se dice que hay una madurez afectiva donde existe un manejo adecuado de sentimiento. 4
  • Sexuales: Se a estigmatizado que en un adulto mayor disminuye su ‘‘apetito’’ sexual pero estudios han demostrado que eso e incorrecto. Se necesita una mayor estimulación por parte de la pareja ya que en los hombres aparece la disfunción eréctil y en las mujeres disminuye la lubricación vaginal. Los adultos mayores esconden sus deseos sexuales por pene a que la sociedad los juzgue. 5


Cambios en la personalidad 

Durante la infancia y adolescencia las personas están más expuestas a cambios que en la edad adulta.  Los cambios de la personalidad del adulto están sujetos a componentes biológicos y psicológicos. Una características de estos cambios son la respuesta como defesas del anciano antes sus deficiencias cognitivas, las cuales advierte y ante las actitudes de los demás hacia él.  Estos cambios se hacen más visibles en la senectud se traduce por una concentración de interés en sí mismo y la inclinación a atribuir hostilidad a los demás.  Para afrontar estos cambios durante la madures es más fácil en los ancianos que durante la juventud se desarrollaron en condiciones  favorables y  reconocen su personalidad previa. Esto es característico del sujeto que es orientado, vitales, abierto, que disfrutan de su trabajo y tienen interés variados,  tienden a envejecer mejor que las personas que son poco vitales, rígidos, actúan impulsivamente y han carecido de intereses personales.  Los de esta características el anciano tiene dificultades a las innovaciones  y tiende hacer estático, fijo en el pasado y no aceptan en dinamismo de cambios e intentan aplicar métodos antiguos para la solución de problemas. Como sabemos la personalidad es una estructura  dinámica que está sometida a ciertos cambios por el exterior y es capaz de sufrir diversas modificaciones.  Pero el anciano estas modificaciones son muy difícil de que se realizan pues existe un patrón de conducta que son el resultado de aprendizaje de muchas experiencias y vivencias a lo largo de la vida. Para poder modificar estas conductas inadecuadas o adaptativas  surge la necesidad de una terapia la cual no es posible que arroje resultados positivos.  Esto implica el abandono de estos mecanismos patológicos para ser sustituidos progresivamente por otros más adecuados.  Los cambios de personalidad son más fáciles de lograr cuando al sujeto se le plantean de una forma concreta los objetivos psicológicos que necesita alcanzar, a la vez que se facilitan técnicas o instrumentos psicológicos que le ayuden a conquistar los objetivos propuestos.


Aspectos sociales.

El número de personas mayores y su proporción respecto de la población, constituye un aspecto característico de las sociedades de hoy.  Esto se debe al aumento significativo de la esperanza de vida y al descenso de la natalidad.  Las condiciones de vida de las personas mayores de 65 años a menudo son deplorables, algunos viven en circunstancias muy precarias demandando asistencia económica, sanitaria y social; otro sector vive situaciones de aislamiento, pobreza, enfermedad o abandono familiar.
Estudios indican que los servicios públicos no cuentan con suficientes profesionales especializados en la atención de mayores. En general existe un déficit del Estado para satisfacer las necesidades de adultos mayores que ya no representan parte de la población productiva. Por  otra parte el desinterés de la sociedad por la vejez contribuye a  la construcción del peor mal de la senectud: la soledad.
Otro enorme problema social vinculado a esta etapa del desarrollo humano es el maltrato a este grupo de personas (ancianos), ya sea físico o psicológico. Esto conlleva a la discriminación, subvaloración y negligencia. La persona que infringe el abuso muchas veces es familiar del anciano, pero también puede ser un médico, un enfermero, incluso un cajero. La raíz del maltratado en el caso de la familia puede ser una mala relación de muchos años, en otros casos puede tratarse de la incapacidad de quien le atiende (medico, enfermero…). En ninguno de los cosas la acción es justificable.
La sociedad actual está centrada en ideales de juventud, por ello identifica a la vejes con decadencia y marginación, por ello rechaza la vejez.  Con todo esto se entiende que debe haber un cuestionamiento de los principios y mentalidades arraigadas a la cultura, la practica social y económica.  El sistema debe mejorar ofreciendo satisfacción a sus necesidades de sanidad jubilación digna, habitad, ocio, tiempo de recreación, solución de jubilación para quienes no reúnen los requisitos. La visión social de la vejez debe cambiar  para mejorar la situación de los mayores y de cada quien cuando llegue a tal edad, porque a todos nos va a alcanzar.


Hacia una cultura de vejez.

En la actualidad las personas ancianas han sido objeto de poco estudio, algo que no debería ser, dado que el anciano después de los 60 años pasa por una etapa muy difícil.
En esta etapa el anciano pasa por una disminución de recursos económicos, de conocimientos, de capacidad física,  y posición social, esto ocasiona que el anciano se aleje de la sociedad, y necesite del apoyó y afecto de la familia para que en esta etapa él se sienta con seguridad y bienestar.
Erick Erickson desarrollo una etapa llamada “Generatividad vs Estancamiento”, en la cual hacia énfasis que si en la edad adulta media no se lograba los objetivos profesionales y económicos de la persona, y si esa persona no sentía que haya realizado sus expectativas en el ámbito laboral, al momento de llegar a la vejez generara el estancamiento, y con ello problemas psicológicos, ya que la persona en esta etapa sentirá que no hizo nada que valiera la pena su vida y no forjo un buen cimiento económico para él y su familia, lo cual podría llevar a un estado de depresión al anciano. Estudios revelan la importancia de la integración de los ancianos a la comunidad y segregación de grupos de edades.
Los ancianos se hallan en la búsqueda de una alternativa cultural, en la cual se perfila ya una contracultura que revertiría los efectos que la sociedad e incluso ellos mismos, consciente o inconscientemente, han creado y recreado, tales como el referirse a esta etapa como un estado de inutilidad e incapacidad. Estas ideas, aunque falsas, están a tal grado incorporadas en nuestra cultura, que nos parece normal y se nos hace justo denigrar y descalificar a los ancianos con ciertas expresiones y chistes, mediante los cuales se les discrimina y margina de actuar colectivo. Esto repercute en los ancianos, quienes al interiorizar estas ideas acaban por aceptar y percibirse con base a estos perjuicios, propios de un sistema mercantil al lucro, la explotación y el despilfarro, que desvaloriza constantemente a la vejez mediante el reforzamiento de estereotipos de juventud, fuerza y belleza, a los que supuestamente debe aspirar la sociedad y ver como máximos ideales. Con ellos se propicia el miedo a la muerte y la ancianidad. 
En el ámbito familiar ya no hay cavidad para los ancianos, ya que se dicen a ellos mismos que no hay tiempo para cuidarlos. El conocimiento que se podría adquirir de los abuelos vía oral ahora está en manos de los medios de comunicación y los medios de socialización formal. El mercado de trabajo ha institucionalizado la expulsión de la población envejecida a través de la jubilación, el retiro, el recorte y el despido. A nivel familiar, la situación del anciano se agrava cuando si entorno inmediato es de espacios ajenos. Entonces las cosas les pertenece a otros y deben pedir permiso para realizar acciones elementales de la vida. Todo empeora cuando el cuerpo tampoco le pertenece al viejo, no obedece a los deseos de la mente, cuando la funcionalidad elemental e íntima en la vida del ser humano queda expuesta a los otros.
Muchas organizaciones intentan transmitir información, formulas propuestas y discutir decisiones en afinidad o contraposición con los grupos de edad, los cuales permitan un mejor ámbito social para el anciano. El análisis crítico de la situación de los ancianos, de sus necesidades y problemas, nos conduce necesariamente al análisis crítico de toda la sociedad. Las acciones que ahora emprendan determinaran el número, la suerte y las características de los nuevos y futuros viejos, con base a ellos podrán juzgar las futuras generaciones a la sociedad donde estaremos todos.

Semana 6


Ciclo vital: Adolescencia y Madurez


Es la etapa de hacerse adulto.
Ocurren una serie de cambios que se mencionan a continuación:

1.    Cambios biológicos: proceso paulatino de trasformación biológica, en la adolescencia se sufre un cambio brusco en la pubertad y la adolescencia.

2.     Cambios cognitivos: uno de los cambios cognitivos más significativos en la adolescencia es el paso de las operaciones concretas a las formales, un ejemplo se muestra a continuación.


ü  Pensamiento formal: se sitúa alrededor de los 11 años, ya pueden utilizar la lógica propositiva en operaciones formales pueden razonar, sistematizar sus ideas y construir teorías de manera específica.
ü  Conocimiento científico: surge un gran interés en el adolescente por nuevas concepciones sobre la vida, la ética, moral y sobre sí mismo.

3.    Cambios en la esfera de lo social: posteriormente a la fase edípica y la de castración, el niño entra en la fase de latencia, en la cual deja de preocuparse de problemas sexuales. Más tarde la pubertad tiene una importancia extraordinaria en la vida sexual. Comienzan las fantasías y la actividad sexual. La pubertad es el momento decisivo para el desarrollo de la personalidad, por eso en la pubertad aparecen la indeterminación sexual.

4.    Cambios en la esfera de lo social y la personalidad: uno de los cambios más importantes es la búsqueda de la propia identidad. Genera confusión y que el adolescente se enamore y se desahogue con los amigos y la pareja en lugar de los padres. En su comportamiento, forma de pensar y relaciones sociales, los adolescentes tienden hacia el egocentrismo.


Ø  Visión general

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano, la cual se caracteriza por profundos cambios del desarrollo biológico, psicológico y social.
La adolescencia se divide, arbitrariamente, en tres etapas:

·      Pubertad: entre 12 y 14 años.
  • Adolescencia media: entre 15 y 16 años
  • Adolescencia tardía: entre 17 y 20 años
Las características de cada etapa pueden variar de un sujeto a otro.
La adolescencia es un período primordialmente de duelos. Se produce la pérdida del cuerpo infantil, de los roles infantiles y de la identidad. Durante esta etapa el adolescente lucha por la construcción de su realidad psíquica, por la reconstrucción de sus vínculos con el mundo exterior, y por su identidad.
La actividad hormonal produce ciertas manifestaciones en la pubertad. Lo característico de éste período es el desarrollo de los órganos reproductores y los genitales externos. En las chicas se produce el crecimiento de los pechos y ensanchamiento de las caderas; y aparece el bello facial y el cambio de la voz en los chicos. Este cambio hormonal también afecta el funcionamiento del sistema nerviosos central, afectando factores como el humor y el comportamiento.
En la pubertad se produce la pérdida por el cuerpo infantil. El duelo por el mismo se da mediante un enfrentamiento entre el esquema corporal infantil y el cuerpo físico real de la persona. El púber empieza a sentir como su cuerpo adulto comienza a surgir. Es común que intente controlar su cuerpo mediante el deporte.
Generalmente las chicas inician la pubertad dos años antes que los varones, pueden empezar a salir con chicos y mantener relaciones sexuales a una edad más temprana. Los chicos, por su parte, suelen sufrir erecciones frecuentemente debido a que responden con rapidez a varios estímulos.
La adolescencia es un periodo donde se reactiva la energía sexual, que permaneció latente durante la niñez. La manera mediante la que los adolescentes responden a esta urgencia es principalmente con la masturbación, ya que es un modo seguro de satisfacer los impulsos sexuales. En la adolescencia media es frecuente que existan respuestas sexuales y experimentación con distintos roles sexuales. La masturbación se convierte en una actividad normal, tanto para las chicas, como para los chicos. Es común que se produzcan enamoramientos desorbitados hacia personas del otro sexo, generalmente inalcanzables. También es posible que en la adolescencia media se tengan relaciones homosexuales, pero en forma transitoria. Los estudios estadísticos indican que la mayoría de los adolescentes se inician en las relaciones sexuales aproximadamente a los 16 años.
En la adolescencia se produce el duelo de la identidad lo que provoca una lucha por la misma. Se entiende la identidad como el ser uno mismo en tiempo y espacio, en relación con los demás y con uno mismo. Es el sentimiento de seguridad sobre sí mismo. La confusión de la identidad, lo cual es característica de la adolescencia, se refiere a la imposibilidad de desarrollar una idea de sí mismo coherente. Parte de la resolución de la crisis de identidad consiste en pasar de ser dependiente a ser independiente. Es frecuente que los padres y sus hijos adolescentes discutan sobre la elección de amigos, pandillas, planes de estudio y temas relacionados con la filosofía, modo en que los adolescentes van afianzando su propia identidad.
Durante la adolescencia también se producen cambios a nivel del pensamiento. Es el momento donde empieza a existir un pensamiento lógico formal, el cual les permite pensar en ideas y no sólo en objetos reales (característico de la infancia). Este tipo de pensamiento permite al sujeto la capacidad de reflexionar. En un primer momento el adolescente reemplaza los objetos por ideas. Las ideas se manejan como antes hacía con los juguetes. Las palabras y la acción son reemplazadas por el pensar. El intelectualismo es un mecanismo de defensa que el adolescente utiliza asiduamente. Esto se manifiesta en el interés de las ideas, la lectura, siendo normal que discuta ideas e ideologías con su grupo de pares.
A partir de este nuevo tipo de pensamiento formal el adolescente se incorpora al mundo adulto, liberando su pensamiento infantil subordinado, programando su futuro y reformando el mundo donde va a vivir. También le permite incorporarse en la sociedad y un mayor dominio de sus impulsos.
En este momento muchos adolescentes muestran una destacada creatividad, que expresan por medio de la música, el arte y la poesía. La creatividad también puede expresarse en el deporte, y en el mundo de las ideas, discutiendo, reflexionando, por ejemplo, sobre moral, religión, ética, labores humanitarias. El escribir en un diario personal es otra manifestación de la creatividad en éste periodo.
Otra característica que explica el comportamiento adolescente es el ascetismo, el cual se manifiesta en la captación de grandes ideales y la renuncia a los placeres corporales. Esta es una forma en que el adolescente controla y elabora las pérdidas de ésta etapa.
El grupo de compañeros entre los adolescentes es un fenómeno esperable. Permite al adolescente sentirse contenidos dentro de una zona intermedia, que ya no es la familia ni la sociedad. Le permite al adolescente mantener la ilusión que pertenece a un sistema que lo protege de la responsabilidad social. Le da al individuo la ilusión de un cierto manejo omnipotente sobre los objetos.
El grupo es el contexto de descubrimiento más favorable del adolescente, y los tranquiliza durante el período de cambio. Durante la adolescencia se cuestiona el núcleo de pertenencia familiar por la necesidad de buscar nuevos núcleos de pertenencia que defina su identidad. El grupo de pares le permite al adolescente la apertura hacia lo no- familiar, dándose el espacio para el duelo por el rol infantil. Es un momento donde el adolescente intenta ser libre, pero todavía depende de sus padres y se siente muy ligado a ellos. Suelen verse a través de los ojos de sus compañeros, y su autoestima puede sentirse disminuida ante cualquier desviación en su apariencia física, en el código de la ropa o de conducta.
En la adolescencia media, el desarrollo físico ha concluido, y falta realizar la integración con la sociedad. En éste momento los adolescentes tiene fuerza personal y no solo grupal.
A medida que va pasando el tiempo, el adolescente comienza a mezclar valores de fuentes diversas con sus propios valores personales. A comienzo de la edad adulta, se ha establecido una nueva conciencia o superyó que debe ser capaz de cambiar y crecer para acomodarse a las nuevas situaciones de la vida. Cuando el adolescente comienza a sentirse independiente de su familia, y ésta lo apoya, empiezan a encontrase repuestas a preguntas como "¿Quién soy?" y "¿A dónde voy?".
Ser padres de adolescentes, implica además de tener que enfrentarse a la tormenta que acompaña el desarrollo del adolescente, verse obligados a realizar adaptaciones en el trabajo, en su matrimonio y en relación a sus propios padres, ya que suelen estar atravesando por la adultez tardía. Esta necesidad de independencia de la familia por parte del adolescente, genera en los padres mucha ansiedad, comportándose éstos de manera controladora. Además, la fuerte sexualidad de sus hijos genera ansiedad en los padres.
En la adolescencia tardía, se produce la elección de la profesión, la cual es consecuencia de la pregunta de "¿Hacia dónde voy?". Los adolescentes tienen que tratar con la influencia de sus compañeros, padres, profesores y su propio deseo, para decidir su vocación.
El final de la adolescencia se produce cuando el sujeto empieza a desarrollar y asumir tareas propias del adulto joven, como por ejemplo, la elección y responsabilidad de un trabajo, el desarrollo del sentido de intimidad (que más tarde va a conducir a la constitución del matrimonio y la paternidad). Se produce el reconocimiento del sí mismo como un ser adulto.

·         Juventud

Comienza hacia el final de la adolescencia (20 años) y llega hasta los 40 años. En este momento se alcanza el apogeo biológico, se asumen los roles sociales más importantes y se empiezan a establecer relaciones sociales más serias en el ámbito laboral y en el personal. Es la etapa en la que predomina el proceso de individuación. Es decir, se logra la independencia y autonomía en varios planos. Un adulto es alguien capaz de verse a sí mismo como un individuo autosuficiente que forma parte de la sociedad.
La primera etapa representa el puente de desarrollo entre el mundo adolescente y el adulto. Un tema clave es la separación de la familia de origen, que conlleva la mudanza del hogar paterno, incrementar la independencia económica y emprender nuevos roles más responsables. Simultáneamente surge la necesidad de disminuir la dependencia emocional de los padres y aumenta progresivamente el compromiso con el sexo opuesto. Para poder formar una pareja es necesario que surja la necesidad de complemento, así como también debe existir cierta capacidad para proyectarse en el otro sin fusionarse y perder la individualidad.
La primer década comprende un período de exploración y prueba de alternativas (de vocación, pareja, etc.). Se empieza a trabajar o a estudiar en la universidad y se abandona el hogar paterno. Sin embargo, las elecciones que se realizan son tentativas y aún no implican un compromiso definitivo.
Para la mayoría de los jóvenes adultos, el hecho de elegir una pareja y crear una familia es otro de sus objetivos. Es frecuente que decidan casarse y tener hijos. La pareja debe establecer su territorio con independencia de la influencia de las familias de origen. La paternidad y maternidad es uno de los desafíos más importantes de esta etapa. El nacimiento de un niño representa la convergencia de dos familias y crea abuelos y tíos por ambos lados de las familias de origen. Al adquirir el nuevo rol de padres disminuye su rol de hijos y se consolidan como adultos.
La etapa del cuidado de los hijos pequeños puede generar conflictos en las madres que deciden relegar su profesión para dedicarse a su crianza. El anhelo de una mayor participación en el mundo adulto puede hacerlas sentir insatisfechas y frustradas. Por eso cuando comienzan la etapa escolar pueden reformar sus actividades que habían hecho a un lado.
Hacia los 30 años surge la necesidad de tomar la vida más seriamente. Las personas comienzan a afianzarse en el campo laboral y están en pleno desarrollo profesional. Los proyectos esbozados al comenzar la carrera empiezan a concretarse. Es una época de crecimiento personal y profesional. El trabajo permite desarrollar habilidades, cumplir con responsabilidades individuales y sociales, pero al mismo tiempo contribuye a situar a las persona en relación con los demás, definiéndolo socialmente. El trabajo para el adulto es lo que el juego para el niño, lo inspira y lo proyecta al futuro.
La mayoría de las personas entran en crisis al llegar a los treinta. Surgen dudas, existen mayores presiones y más responsabilidades. Es bastante frecuente que se manifiesten en formas de replanteos, de conflictos matrimoniales, cambios de trabajo, depresión o ansiedad. Pero para otros llegar a los treinta significa descubrir aptitudes e intereses que hasta ahora se desconocían o no se habían considerado. Las relaciones con la familia y con los amigos continúan siendo estables y las metas profesionales progresan con rapidez.
En la adultez temprana predomina el pensamiento operativo, dispuesto a ejecutar decisiones de profundas proyecciones hacia el futuro. Pero hacia los 35 años se va tornando más reflexivo, y empiezan a aparecer los primeros atisbos de lo ya decidido y logrado. Frecuentemente, como producto de esta evaluación se realizan grandes cambios como son los divorcios, los cambios de ocupación, etc.
Ya hacia el final de la etapa, rondando los cuarenta, aparece un fuerte sentimiento de compromiso en todos los planos (conyugal, familiar y profesional). Es un momento de asentamiento y consolidación. Se lucha por progresar en lo que se ha comenzado en etapas anteriores. Se intenta construir una vida mejor, utilizar las propias habilidades, perfeccionarse en el área laboral y contribuir a la sociedad. Se desea reconocimiento, pero al mismo tiempo libertad. Es la época en que se guía a generaciones futuras, sobre todo a través del rol activo de la paternidad y maternidad.

 
·         Adultez

Este período, que se extiende entre los 40 y los 65 años es un momento de transición, de replanteo de la vida y duelo por varias pérdidas. Constituye una etapa estresante para la mayoría de las personas, pero llena de oportunidades de seguir creciendo y desarrollándose. Se ha alcanzado la cumbre vital, por lo que se cuenta con una gran cuota de poder, y madurez.
Es un tiempo de búsqueda dentro del alma, de cuestionamiento y evaluación de los logros alcanzados a lo largo de la vida. Una vez que se ha hecho el balance acerca del tiempo vivido, nuevamente se realizan elecciones. Muchas veces, éstas están definidas por eventos más o menos traumáticos como divorcio, enfermedad, cambio de ocupación.
Se desarrolla un sentido de urgencia de que el tiempo se está acabando, y al mismo tiempo se toma conciencia de la propia mortalidad. De manera que el " como " y " en que " se invierte el tiempo se convierte en un asunto de gran importancia.
En el plano biológico se produce un estancamiento en el desarrollo y la capacidad funcional. El cuerpo está más cansado y los cambios fisiológicos que se empiezan a manifestar pueden tener efectos dramáticos sobre el sentido que la persona tiene de sí misma. Muchas personas no pueden ver el paso del tiempo con naturalidad y hacen esfuerzos dramáticos para parecer jóvenes.
Las mujeres entran en la menopausia, y deben hacer el duelo por la pérdida de la fertilidad. Para muchas es una experiencia displacentera, mientras otras se sienten liberadas porque no tienen más riesgo de embarazo. Junto con los cambios fisiológicos se producen otros a nivel psíquico, como síntomas de depresión y ansiedad. Los hombres también ingresan en el climaterio, pero el cambio en su cuerpo y psiquismo es mucho menos brusco. Tienen que superar el decaimiento de su funcionamiento biológico y su vigor en general.
Uno de los dilemas humanos surge en la etapa de la mitad de la vida. En este momento el hombre ha progresado en status y posición y se vuelve más atractivo para las mujeres jóvenes, mientras que las mujeres de la misma edad, cuya autoestima depende más de su apariencia física se sienten menos atractivas para los hombres.
Simultáneamente aumentan las demandas y exigencias en otros planos. En muchos casos aparece lo que se conoce como " síndrome de nido vacío ", que se produce cuando el hijo menor se va a vivir sólo y los padres sienten la casa deshabitada. Y por otro lado se suma el cuidado de los propios padres que han envejecido y algunos se enferman. Estas responsabilidades suponen además mayores gastos económicos.
Muchas mujeres, ya liberadas de la necesidad de ocuparse de sus hijos, pueden empezar a desarrollar otras actividades. Los hombres, en cambio han llegado a su más alta cuota profesional. Esto implica un cambio en las actividades de ambos, porque las mujeres encuentran por primera vez tiempo para dedicarse a lo que les plazca. Muchas deciden retomar su profesión y otras prefieren comenzar a desarrollar aptitudes que hasta el momento habían sido relegadas.
La irremediabilidad de la muerte se hace presente. Se descubre que la muerte es inevitable y no puede eludirse. Lo decisivo será la manera en que cada uno pueda enfrentase a su destino. Mientras algunos son conscientes de su finitud, otros prefieren evadirla. Quienes sean capaces de elaborar la muerte aprovecharán esta etapa para construir estructuras perdurables en el tiempo. Existen varias formas de trascender la experiencia, a través de los logros de los hijos, los proyectos, la participación en actividades políticas o religiosas, la propia empresa, etc.
Llegada la edad media con su consabida crisis de finitud, el pensamiento se hace más relativo. La conciencia de finitud lleva al balance de lo vivido. Las personas suelen plantearse acerca de la manera en que se ha empleado el tiempo vivido. Cuanto menos satisfactorio haya sido, más profundo será el repudio hacia sí mismos.
La pérdida del cuerpo joven, la nueva responsabilidad de cuidar de los ancianos y de guiar la generación futura, induce a la gran mayoría a hacer una revisión del pasado. Se analiza cómo ha transcurrido la propia vida y cómo se quiere continuar.
Esto sucede en varios aspectos, como en la vida matrimonial o en la actividad laboral. Es frecuente la sensación de que las expectativas que uno se había propuesto no han sido alcanzadas, lo que conduce muchas veces a un replanteo en el estilo de vida seguido hasta el momento.
Pero así como se analizan los tiempos pasados también se construyen planes para el futuro. Se hace un balance de lo vivido hasta el momento y se cuestiona cómo continuará la propia existencia. Aparece, también, la necesidad de recuperar el tiempo perdido y vivir los años que quedan de una manera distinta.